
Mientras, para los dos kilómetros restantes no hay fecha, pero sí una noticia inquietante: la obra habrá de ser financiada a cargo de los presupuestos del ayuntamiento, lo que hace que ya pensemos, como mínimo, en 2011 para verla finalizada. Déjenme adivinar, ¿justo antes de las próximas elecciones municipales?.
Pero, al margen de que de nuevo las obras públicas, con la inestimable complicidad de nuestros gobernantes, le dan la espalda a Sanlúcar y como nunca llueve a gusto de todos, sin duda los más beneficiados por esta noticia son los comerciantes del centro, cuyos negocios no se resentirán tanto cuando los sanluqueños comprueben que llegar al faraónico monumento al consumo con el que nos ha obsequiado Tomás Olivo será una verdadera pesadilla, sobre todo en fines de semana y festivos. Me temo que las colas llegarán a El Cantillo y que muchos terminarán por dar un rodeo por la carretera de Munive, por la de Jerez o intentarán acceder al Parque Comercial por el Camino Ancho que, haciendo honor a su nombre, cuenta con una calzada de poco más de cuatro metros para ambos sentidos de circulación.
Si los vecinos de la zona se han puesto en pie de guerra por las molestias que les están ocasionando las obras, imaginen lo que ocurrirá cuando los coches bloqueen calles como el Callejón Negro, Cañada del Amarguillo o Camino de Santo Dios, además de la propia carretera de El Puerto. Quedan seis semanas para evitar o, siquiera mitigar el caos. Piense en una solución, Sr. Mora, o la inauguración de Las Dunas en plena precampaña le puede salir a los sanluqueños muy cara en atascos y a su partido en votos.